¿Cómo afecta la humedad a los riesgos eléctricos?
¿La humedad puede afectar al sistema eléctrico?
La humedad puede afectar al sistema eléctrico de varias maneras, especialmente cuando hay condensación o entrada de humedad en armarios, cuadros y equipos. La presencia de agua o vapor aumenta la conductividad en superficies y puede crear rutas de fuga de corriente, lo que eleva el riesgo de fallos eléctricos. En entornos con poca ventilación o con exposiciones prolongadas, la humedad se infiltra en recintos y componentes, comprometiendo su rendimiento.
El aislamiento de cables y componentes se ve afectado por la humedad, ya que la resistencia del aislamiento disminuye con la humedad. Esto facilita fugas de corriente a través de superficies mojadas y puede generar calentamiento, sobrecargas y activación involuntaria de protecciones. Los interruptores y contactores pueden mostrar contactos con mayor resistencia y arco eléctrico cuando hay humedad presente.
La corrosión y el desgaste de los conectores y contactos se aceleran con la presencia de agua y humedad, provocando conexiones flojas, calentamiento irregular y fallos intermitentes. La corrosión puede afectar también a los componentes de protección, como disyuntores y fusibles, reduciendo su fiabilidad y aumentando el riesgo de fallo eléctrico en momentos críticos.
Para mitigar estos riesgos, es esencial garantizar un buen sellado y ventilación, así como controles de condensación en recintos eléctricos. La instalación de protección contra la entrada de humedad, uso de deshumidificadores, sellado de puertas y juntas, y mantenimiento periódico ayuda a prevenir problemas derivados de la humedad en el sistema eléctrico.
¿Cómo puede la humedad causar un cortocircuito?
La humedad afecta la capacidad de aislamiento de los materiales eléctricos. Cuando la temperatura y la humedad alcanzan el punto de condensación, las superficies se humedecen y la condensación facilita la formación de una película conductora sobre aislamientos y componentes, reduciendo la resistencia eléctrica y aumentando el riesgo de que la corriente cruce entre conductores cercanos.
Rutas de fuga y contaminación conductiva
En circuitos impresos y equipos, la humedad disuelve impurezas y sales presentes en el ambiente, creando una película iónica entre trazas, pads y conectores cercanos. Esta ruta de fuga facilita que la corriente cruce entre componentes y puede provocar un cortocircuito, especialmente cuando hay polvo o contaminantes que se disuelven en el agua.
La corrosión acelerada de contactos y conectores, favorecida por la humedad, forma productos de corrosión que pueden ser conductores o que reducen la separación entre conductores. Esto crea puentes no deseados y eleva la probabilidad de fallo eléctrico.
En instalaciones y cables, la infiltración de humedad en aislamientos y conductos reduce la resistencia eléctrica de la barrera aislante y facilita que la corriente siga rutas de fuga. Condiciones de humedad elevadas combinadas con calor pueden favorecer arcos eléctricos o fallos por desalineación de contactos.
¿Cómo afecta la humedad a los cables eléctricos?
La humedad afecta los cables eléctricos principalmente a través del aislamiento. Cuando hay humedad, la resistencia de aislamiento se reduce y las pérdidas dieléctricas aumentan, lo que puede generar calentamiento y fallos eléctricos si se exceden los límites de diseño. Esto ocurre tanto por humedad ambiental como por condensación interna en el cable.
En cables con aislamiento de papel o materiales higroscópicos, la humedad se infiltra y se absorbe, provocando hinchazón, debilitamiento mecánico y degradación dieléctrica. Este proceso favorece corrientes de fuga y, a altas tensiones, puede facilitar arcos internos o fallos por tracking entre conductores y la capacitancia de entorno.
La humedad también facilita la formación de caminos conductivos superficiales, conocidos como creepage, y reduce la impedancia de fuga en las superficies aislantes, lo que aumenta la probabilidad de cortocircuitos o incendios en condiciones de alta humedad o condensación. En ambientes con salinidad o polvos conductores, la humedad acelera la oxidación y la corrosión de terminaciones, conectores y armaduras metálicas.
Además, la condensación a temperaturas fluctuantes y la entrada de agua en conductos o juntas deterioradas crea zonas con humedad localizada que degradan la integridad del sistema y elevan el riesgo de fallos eléctricos.



